CICLOS QUE TERMINAN Y OTROS QUE COMIENZAN

El tiempo pasó volando, recuerdo el primer día que llegamos con mi compañera Sandra, a un colegio de la Ciudad de El Alto, y conocimos a estudiantes que estaban estigmatizados, muchos nos dijeron: “es un curso especial” (malcriados, flojos, rebeldes, irresponsables e individualistas). Ese día queda en mi memoria, porque después de un círculo restaurativo, que fue a la vez terapéutico, terminó en abrazos y lágrimas, sólo necesitaban ser ESCUCHADOS y sentirse VALORADOS.


Desde entonces, una vez al mes realizamos círculos restaurativos, se notó progreso y cambios personales, porque ponían todo de su parte para mejorar, desde su compromiso para ser RESPONSABLES, desarrollaron EMPATÍA y SOLIDARIDAD con sus pares.
En el último círculo, prepararon un apthapi de compartimiento, y se desearon buenos augurios para la siguiente etapa, que tendrán que afrontar después del colegio. También expresaron agradecimientos por el acompañamiento y seguimiento que se les brindó.
Momentos emotivos que terminaron el círculo, nuevamente entre abrazos y lágrimas, pero esta vez fue de ALEGRÍA por todo lo que pasaron y el nuevo ciclo que tendrán que afrontar con retos que les repara la vida.

Todo el tiempo compartido con los estudiantes de la Promoción 2019, su asesora y los padres y madres de familia, hacen que una se sienta orgullosa y feliz por el proceso realizado, pero a la vez por los aprendizajes de la experiencia.

Gracias por tanto cariño.

Por: Lastenia E. Ayaviri Álvarez
Facilitadora de Justicia y prácticas restaurativas


Gracias por tanto cariño